Tradicionalmente, cuando hablamos de la aprobación de transacciones en línea, los comerciantes son los que tienen la mayoría de los datos «ricos».

Con esto, me refiero a que los comerciantes tengan acceso a elementos tales como la información demográfica del cliente, el nombre, la dirección de correo electrónico y la dirección IP del cliente que envía la transacción. También se incluye la dirección de envío, junto con el tipo de productos que se están comprando.

El enganche en este proceso es que cuando los comerciantes solicitan autorización del banco emisor, esos bancos emisores no tienen acceso a los mismos datos. La información que pueden ver ha sido históricamente muy limitada. Las cosas básicas que pueden ver los bancos emisores son:

  • ¿Cuál es la línea de crédito para esa tarjeta?
  • ¿Esa transacción está por encima del límite?
  • ¿Se ha usado esa tarjeta anteriormente en esa industria?
  • ¿A veces, incluso en ese comercio?

El monto de la transacción y en algunos casos el nombre y la dirección de facturación asociados con el método de pago (que pueden ayudar en el proceso de autorización), también pueden estar presentes.

Aquí está el problema

La falta de visibilidad para los bancos emisores en esta importante información del cliente puede generar impactos significativos en el proceso de autorización. Estos efectos se magnifican especialmente en los mercados de América Central y del Sur, donde se reduce un porcentaje muy grande de transacciones en línea, llegando incluso al 20% o más en ciertas industrias.

En los EE. UU., Las cifras son mucho más bajas, no obstante, el impacto todavía está allí. Sin embargo, existe una excepción cuando el Banco Emisor es también el Adquiriente, lo que significa que tienen una relación con el titular de la tarjeta y con el comerciante.

Este tipo de relaciones permite que fluyan más datos que la simple tarjeta de crédito y la información de nombre / dirección, como el correo electrónico y las direcciones IP, y otros detalles sobre el pedido, que han demostrado ser indispensables para permitir decisiones más precisas que benefician a todas las partes involucradas.

Para los clientes, los pedidos se aprueban más rápidamente con menos interrupciones. Para los comerciantes, esto se traduce en más ingresos, ya que una gran parte de los pedidos se aprueban.

Grandes cambios por venir

El mayor cambio que estamos viendo en el flujo de autorización es que en un futuro cercano, los bancos podrán recibir más fácilmente esos detalles valiosos.

En lugar de centrarse únicamente en el número de tarjeta de crédito y en los datos demográficos básicos, los bancos emisores podrán obtener direcciones de correo electrónico e IP e incluso algunos detalles sobre el tipo de compra.

Esos elementos serán clave para una evaluación de riesgos transaccionales mucho más racionalizada y robusta. Para potenciar una evaluación de riesgos más rápida, Emailage tiene nuevas ofertas en su portafolio para permitir a los bancos emisores -en el momento de la transacción- enviar correos electrónicos, IP, nombre del cliente, teléfono y dirección de facturación / envío mediante la API.

En cuestión de milisegundos, se devuelve la retroalimentación crítica y procesable, lo que permite a los comerciantes detener transacciones en las que existe una gran probabilidad de fraude, así como aprobar rápidamente las órdenes legítimas con confianza.

Estos cambios que se ven en el horizonte serán clave para la emisión de bancos, permitiéndoles validar la identidad digital mediante el uso de Emailage para todos los pedidos en línea.


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