En mis funciones en Emailage, es normal para mi estar en contacto con profesionales en fraudes que se encuentran en una situación similar en sus carreras a la que yo me encontraba hasta hace unos años atrás.

Era novato en una nueva tarea con mi antiguo empleador. En ese momento, la empresa se enfocaba principalmente en tarjetas de crédito, pero debido a la crisis inmobiliaria y a la recesión que había dejado el año anterior, decidieron comenzar a ofrecer cuentas de ahorro de alta rentabilidad. El objetivo de su expansión comercial era funcionar como un mecanismo de inversión para reducir la dependencia de dinero externo.

Hacia el año 2011, cuando me asignaron dirigir su estrategia de fraude, tenían un par de miles de millones de dólares en su portafolio. Aunque las pérdidas por fraude eran insignificantes, solo unos cuantos cientos de dólares por año, rápidamente descubrí que el proceso de revisión de fraude dependía en demasía de procesos manuales porque la exposición al fraude era significativa.

Cuando presenté mis descubrimientos al directorio con el objetivo de garantizar el presupuesto para invertir en tecnología, encontré cierta resistencia debido a las bajas pérdidas por fraude. Esto es usual en el sector de fraudes, y probablemente también lo hayan experimentado en sus carreras.

Cuando las pérdidas por fraude son bajas, es difícil asegurar el presupuesto

Debido a una falsa sensación de seguridad, justificar un aumento de presupuesto es, a menudo, desafiante. ¿Por qué invertir en capacidades de prevención de fraudes cuando las pérdidas son bajas?

Sin embargo, las pérdidas por fraude no necesariamente indican que el riesgo sea bajo. La decisión es comparable a tomar medidas para prevenir filtraciones de datos. Aunque no hayan estado expuestos a ningún ataque, deben invertir en la tecnología correcta de manera proactiva. No es una decisión que requiera mucho debate, ya que una filtración a gran escala sería perjudicial para la empresa.

El momento ideal para invertir adecuadamente en controles más integrales (reduciendo en mayor medida la amenaza inminente de un ataque de fraude) es cuando su equipo está distraído ocupándose de otros problemas actuales.

A fin de convencer al equipo directivo, decidí crear un análisis de negocio para invertir en nueva tecnología. Analicé la cantidad de cuentas que teníamos y verifiqué el límite de los valores de transacciones diarias. Cuando combiné estos dos elementos, descubrí que nuestra exposición a fraudes era enorme. Estos resultados me ayudaron a justificar una inversión progresiva para crear las capacidades necesarias para la toma de decisiones contra el fraude.

El momento de reparar el techo es cuando brilla el sol

Llegado ese momento, logré convencer a mi director senior de invertir en controles de prevención de fraude para la división de ahorros personales. Luego se comprobó que esta decisión fue la correcta, ya que el negocio aumentó más de diez veces en un corto período de tiempo, acaparando mayor atención de los estafadores.

Pudimos mejorar nuestros índices de detección de fraude a casi el décuplo, al mismo tiempo que mejoramos significativamente la experiencia del cliente. Cuando asumí mi nuevo puesto, ya habíamos cerrado las cuentas de a 16 analistas de fraudes mediante la revisión manual.

Al haber expandido nuestras capacidades junto con el crecimiento de la división, fuimos capaces de reducir a la mitad la cantidad de analistas especializados. La correcta tecnología para la prevención de fraudes y los adecuados controles de decisión resultaron en la optimización general de procesos y recursos, lo que nos permitió escalar manteniendo los costos generales bajo control con una mínima exposición al fraude.

Estoy seguro de que esto es rutinario en la vida de todos mis colegas que se dedican a la prevención de fraudes

Cuando las pérdidas son mínimas o inexistentes son los momentos más difíciles para garantizar el presupuesto para la prevención de fraudes.

Sin embargo, como todos sabemos, el fraude es un problema en evolución. Puede ser que los estafadores aún no se hayan fijado en ustedes, pero esto puede cambiar en solo un instante. El mejor momento para invertir en las capacidades adecuadas para la prevención de fraudes es cuando el fraude es mínimo.

Esto los ayudará a garantizar la seguridad de su empresa en el futuro, y les permitirá concentrarse en lo más importante: proyectar su negocio, expandirse a nuevos mercados, y permitir mayores transacciones sin riesgo adicional.

 

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